martes, 12 de marzo de 2013

COMO ANIMALES

Un perro,
Un gato,
Una gallina
y una tortuga.

El perro piensa que el gato le odia, porqué cada vez que se acerca a él para entablar amistad, éste le da un zarpazo y le dedica el más fiero de sus soplidos. Con la gallina no se lleva ni bien ni mal, su opinión respecto a la gallina es más bien baja, no cree que tenga ningún interés, le parece anodina. Con la tortuga es diferente, la tortuga le fascina, le despierta cierto misterio, incluso a veces fantasea con ser tortuga, pues sus largas desapariciones le tienen en vilo. Le encanta morderle el caparazón cariñosamente. El perro se ve a si mismo como alguien conciliador y sociable y no comprende a los que son rancios, secos y egoistas.

El gato vive atemorizado por el perro. No pega ojo aterrado por la posibilidad de que este se lo coma por la noche mientras duerme, pues le acecha salivando y en alguna ocasión le ha pillado tratando de comerse a la tortuga. A la gallina la respeta, es tenaz en su tarea de poner huevos, no molesta y tiene cierto aire de locura que le da confianza. La tortuga le inquieta, sus largas ausencias le resultan una falta de respeto y le imprimen cierta competitividad, pues no soporta que alguien conozco más recovecos que él, el rey de la casa. El gato se sabe inteligente y está por encima de sus compañeros, y no soporta a la gente que va de buena y de generosa.

La gallina pasa de todo, le parece que todos son unos pedantes engreídos y unos vagos. Según ella el gato se las da de superior y en realidad es un cobarde consentido y un aprovechado. El perro es un tarado que no sirve para nada, un chaquetero y un lame culos (en sentido literal y figurado). Y la tortuga es una pesada, profunda y melancólica sin ningún tipo de objetivo. Cree que el mundo sería mejor si todos, como ella, fueran más productivos. Se hace la loca para que no le toquen los huevos (en sentido literal y figurado).

La tortuga cree que todos la odian. Se siente menospreciada por los lametones espontáneos del perro, lo vive como una invasión. El gato la juzga, la critica, la odia, se siente tan humillada por su mirada condescendiente...La gallina le da envidia, porqué es feliz, y ella no, nunca lo será.

Y así nadie ve a nadie que no sea a si mismo...pero a sí mismo distorsionado...

lunes, 4 de marzo de 2013

DOLORES

A Matilda, de vez en cuando, le dolía mucho la muela.
Cuando le dolía su humor era insoportable.
Cuando le dolía, le dolía. No podía hacer nada por calmar su dolor.

Martín, que la quería mucho, untaba su tobillo derecho con pomadas carísimas, le ponía vendas traídas de lejanas montañas, acariciaba su articulación con dulzura y devoción.

Un día Matilda acudió a ver a su abuela llorando desesperada.

-Abuela Dolores, ¡Estoy tan triste, tan desconcertada! Yo creí que martín me quería, sin embargo cuando el dolor de muela me visita él no hace nada en absoluto, nada, solo se distrae haciéndome no se que absurdas cosas en el tobillo derecho. no me quiere nada abuelita, nada!

-¿Y tu que haces por él querida nieta? ¿Cómo le cuidas?

-Yo cuido de sus muelas, le doy medicinas para que nunca lleguen a dolerle, para que ni siquiera note un leve pinchazo en ellas.

-Pues quizás sería mejor que pusieras atención a su tobillo derecho o que buscaras a alguien aquejado de tus mismas penas.

Matilda salió de casa de su abuela sin entender una sola palabra, pues no le interesaba descubrir los dolores de su anhelado amado más de lo que le interesaban sus propias quejas.

-¡Qué sabrá la abuela Dolores!

Y así siguió agarrada a su dolor de muela mientras Martín encontraba a quién cuidaba de su tobillo y descubría el dolor de cabeza de su compañera al verse sanado y atendido.