jueves, 28 de febrero de 2013

SHADOWLAND

En la tierra de SHADOW se estaba gestando una batalla.

Todas las sombras desterradas por años y años  se sentían por fin preparadas para asaltar el mundo de los hombres justos y amables.

Las sombras habían crecido en la oscuridad de las tierras de SHADOW, estaban sedientas y permanecían calladas alimentándose día a día del odio del marginado.

Las sombras eran pura víscera, instinto ahogado sin materia concreta, pero tan reales como sus verdugos de carne y hueso.

A SHADOW iban a para todas aquellas ideas, todas las necesidades, todos los aspectos considerados "sucios", más conocidos entre los humanos, ajenos a la inminente batalla que se les avecinaba, como "pecados".

SHADOW era húmedo, gris, infeccioso, de aire denso y agua pantanosa, pero de algún modo incomprensible, en SHADOW, las sombras habían conseguido sobrevivir. Quizás fuera por el hecho de que no puedes aniquilar aquello que tiene derecho a existir, quizás porqué de alguna manera eran inmortales o puede que simplemente fuera por su necesidad imperiosa de ser reconocidas.

A SHADOW acudía todo aquello que era negado por la sociedad, siempre pulcra, siempre aparente, siempre culpable, siempre poco fiable.

Cuando SHADOW alzó sus armas contra la humanidad, todo el mundo corrió aterrorizado hacia sus casas. Pero ni la más gruesa de las paredes pudo impedir la masacre.

Y es que no se puede vencer a las sombras de SHADOW.

Solo sobrevivieron aquellos que las miraron de frente y les hicieron un hueco en su mísera existencia.

El resto permanecieron esclavizado en SHADOW para siempre, perseguidos por sus sombras por generaciones.

Y la batalla continua silenciosa, aparentemente inexistente, pero la leyenda dice que SHADOW crece y crece y cada vez se hace más fuerte, así que más vale no bajar la guardia y mirar a nuestras sombras de frente.

Shakespeare y Lorca inspiration.


miércoles, 6 de febrero de 2013

LA DAMA DEL PANTANO

Esto era un pantano hermoso.
Lleno de vegetación.
Su agua era cristalina.
En primavera se llenaba de Nenúfares de mil colores.
En otoño, las hojas caídas danzaban en su superficie.
En invierno, preciosos copos de nieve dibujaban estrellas de hielo sobre sus aguas heladas.
En verano, el Sol reflejaba en él todo su esplendor dorado.

Kanji era el hijo de sus profundidades.
Kanji era de agua pura.
Kanji era oxígeno.
Kanji fluía.
Sin forma concreta se movía libre en su círculo limitado.

Una noche tranquila, una hermosa muchacha se acercó a su orilla. Llevaba en sus manos una extraña planta cubierta de riera y llena de ramas.

- ¡Kanji!- gritó la chica.

Kanji al oir su voz melodiosa y alegre le contestó con una leve salpicadura.

-Kanji, quisiera plantar en tu profundidad mis raíces

Kanji, entonces quedó paralizado...

-Kanji, mis raíces se secan, cargo con ellas día y noche, necesitan beber, nutrirse, expandirse. Mis padres me dejaron en el bosque una fría tarde de diciembre cuando cumplí la mayoría de edad."Es por tu bien" me dijeron, "necesitas plantar tus propias raíces".

Kanji no entendía las palabras, pero podía sentir el desamparo de la muchacha.

-Kanji, yo deseo enredar mis raíces en tus  profundidades. Quisiera abrazarte, sentirme amada y protegida.

Kanji empezó a temblar inquieto, pues algo impalpable le hacía percibir un amargo sabor a tragedia.

-Kanji, a ti me entrego.- Y atándose una piedra al tobillo se arrojo de cuerpo entero.

Kanji se revolvió furioso. Estaba aterrado. Nunca antes había sentido tanto miedo. Ese cuerpo de muchacha no encajaba bien en su amoldable forma. Su tierra profunda se volvió piedra, pues no quería ser plantado. No sabía porqué sentía tanto rechazo. Reunió todas sus fuerzas y con un empujón salvaje arrojo a la muchacha de una ola hacía la tierra.

-¡Kanji! ¿Me rechazas?.

"Es mucha responsabilidad muchacha"...se repetía kanji sin haber conocido jamás las palabras.

La muchacha caminó arrastrando la piedra y lloriqueando.

-¿Dónde plantaré mis raíces?.- Se oía en la lejanía.

Kanji quedó agotado.

La muchacha vagó por sendos pantanos arrojándose con su piedra pesada. Tratando de plantar sus raíces. Y a pesar de que jamás consiguió ahogarse, desperdició su existencia de pantano en pantano.

La gente la llamó "LA DAMA DEL PANTANO".

Y dice la leyenda que aun vaga arrastrando su piedra.
Y vagará hasta que plante sus raíces en su propio cuerpo.
Vagará hasta que su cuerda se rasgue y se desprenda de esa piedra.
Vagará quizás para recordarnos que "LA DAMA DEL PANTANO" anduvo errada por los siglos de los siglos, tratando de echar raíces sus raíces en aguas ajenas.