sábado, 15 de diciembre de 2012

CUCAU

Cucau era el hermano pequeño de Ricardo y Alberto.
Hacía seis años, más o menos, que la muerte se lo había llevado.
Su padre, José, había enterrado sus recuerdos para siempre en lo mas hondo de la tumba de su hijo.
Decidió no acordarse de nada de después de la guerra.
Tanto quiso olvidar su temprana pérdida que en cuestión de un año no sabía ni quién era.
Su mujer, vital y fuerte, lo llevaba del brazo, lo bañaba y le daba caldos, zumos y a veces cacahuetes.
Poco a poco había olvidado tanto, que ya no recordaba como masticar, como vestirse, llegó a tal punto que desaprendió la simple lógica del lenguaje humano, la mecanica de los sentimientos y hasta la naturaleza de actos tantas veces repetidos que se habian tornado inconscientes.

Una mañana, porfin, la muerte le visitaba:

-Llegas tarde, demasiado.
-Llego a mi hora. Soy de lo más puntual.
-No es posible, o te adelantaste hace seis años.
-No puedo haberme adelantado. Nunca antes me ha pasado.
-Entonces, si tus acciones fueron premeditadas, lo siento, pero no creo que pueda perdonarte nunca.
-¿Perdonarme? Eso es nuevo, siempre son los otros los que me imploran. ¿De qué tienes que perdonarme tu, simple humano moribundo?
-Te llevaste a mi hijo cuando aun era joven. Te lo llevaste antes que a mi.
-A veces passa, no muchas, entiendo que te haya hecho sufrir.
-No es sufrimiento lo que he tenido, más bien odio inmundo hacia ti. Quería que llegara mi hora para poderte escupir. Concedeme al menos una última voluntad.
-No creo que pueda concederte nada. No es mi estilo. Yo soy más de quitar que de dar.
-Tengo una esposa y dos hijos, déjales tranquilos, déjales vivir y gozar.
-Yo no decido a quien me llevo amigo, eso es cosa de las sombras, de lo que manda y mandará.
-En mis tiempos de soldado, muchas veces te acercaste. ¿Escapé yo de tus manos o simplemente me olvidaste?
-Con la guerra es otra cosa, no doy a basto, se me escapan algunas vidas de vez en cuando y arrebato otras que me quedan más a mano.
-Quizás tenía algún sentido haber muerto en el campo de batalla. Ver a mi hijo en la cama postrado me dejó sin aliento y desesperado. ¿Cuanto quise a mi hijo?
-Parece que tanto como un padre.
-No estoy seguro de que muriera sabiendo el vacío que me dejaba.
-Los hijos saben que sus padres les aman.
-Llegaste tarde bella dama a mi lecho.
-Llegué a mi hora, ni más ni menos.
-No es posible, estoy seguro, que morir después que un hijo tiene que ser un error tuyo.
-A veces la vida pesa demasiado en algunos, recuerdo que tu hijo se lanzó a mis brazos sereno y muy tranquilo. Me dijo algo así como "No estoy hecho para tantos límites, mi cuerpo no acompaña mis ansias de vida, me siento prisionero en este templo humano,  siento que dentro mío algo crece y está a punto de desgarrar mi piel. Gracias amiga por darme alas, ahora me expando satisfecho y por fin encuentro mi verdadera forma, la de no ser forma alguna. Cuidaré de los mios mejor si puedo transformarme en aire, tierra, agua en sol o en sombra".
-Entonces él cuidará de los nuestros.
-Pidió tu ayuda, por eso vine.
-Entonces gustoso me iré contigo.
-Ven despacio, pronto volveras a ser padre e hijo. 

Y en su último aliento dejó dibujada para siempre su sonrisa oxidada.

A mi abuelo y a mi tio.

martes, 4 de diciembre de 2012

LA SED Y EL AGUA

La sed se sentía angustiada, sentía un hueco a dentro...
Pensó:
-Necesito un vaso de agua.
Al ir a pedir el vaso de agua pensó que un vació tan grande no podía saciarse con un simple vaso de agua. Y entonces confundió la sed con el hambre.
-No, mejor un plato de macarrones...Sí, eso, eso es lo que quiero, un buen plato de macarrones...
Pero comerse los macarrones no le sació, y creyó cruzarse con la soledad.
-Qué triste que no tenga a nadie con quien compartir un plato de macarrones ¿No? Necesito a alguien a mi lado...Sí, sí, eso es, con alguien a mi lado este vacío desaparecerá.
Cuando encontró a alguien con quien comer macarrones, la frustración le dio un puñetazo, pues seguía sintiendo que le faltaba algo. Erronea, la sed, se sintió insegura.
- No me siento sosegada a su lado, pero claro, es que no soy perfecta, no le culpo, ¿Quien podría amar a alguien como yo? Necesito cambiar, necesito ser más guapa y más delgada y vestir mejor y tener más dinero, y ser más inteligente. Eso, ese es el problema. Si soy mejor tendré todo lo que necesito.
Al intentar ser mejor la ansiedad le clavó un puñal en la espalda que hizo que se desviará aun más, si cabe, de sus verdaderas necesidades.
- He cambiado, ahora soy otra, soy casi perfecta, pero este mal estar, este vacio seco no me abandona. Todo esto es culpa de mi infancia, de mis padres, de mis hermanos, de mis abuelos...Soy imperfecta porque no he recibido el amor que merecía...Eso, debo sanar mis heridas, reclamar el cariño que me fue negado.
Volviendo de la casa de su infancia la incertidumbre le dio el tiro de gracia.
- Mi familia quedó dañada por mis acusaciones, parece que me quieren y me quisieron, incluso me pidieron perdon, pero parece que nada me tranquiliza... Debo ser un saco roto...Una persona insaciable sin solución...Quizás con unas copas de vino me sienta mejor por un rato...
Y la sed rió, y se evadió durante un rato, pero se fue a dormir sintiendo la misma sed que sentía al principio de su pequeña aventura. Y la memoria de esa sed le hizo creer que nunca sería feliz, pues nunca se sentiría saciada...Y cada vez más a menudo quiso refugiarse en pequeños milagros artificiales que crearan un muro entre ella y su vacio.
Y digo yo...
¿No es más fácil beber un vaso de agua cuando se tiene sed?
El agua quedó a la espera de ser bebida, pues esa era su misión, su cometido.
Y así el agua y la sed se perdieron la una a la otra por los siglos y los siglos.

sábado, 24 de noviembre de 2012

BLANCA

Blanca era una chica negra que vestía de rojo.

Blanca era una chica redonda de facciones delgadas, pies pequeños y dedos largos.

Blanca era una chica feliz, a la que cualquier cosa podía entristecer.

Blanca era una chica de una fortaleza frágil y una fragilidad fuerte.

Blanca era una chica que se tomaba muy en serio el sentido del humor.

Blanca era una chica que gritaba en silencio, y callaba a gritos.

Blanca era una chica bella por su estructura imperfecta.

Blanca era una chica de ardiente frialdad, de extrovertida timidez.

Blanca era valiente en su cobardía.

Blanca era la peor de las mejores y la menor de las peores.

Blanca era torpe en su eficacia, inteligente para con su ignorancia.

Blanca era una independiente que necesitaba mucha atención.

Blanca era una chica de malicia bondadosa.

Blanca necesitaba no necesitar.

Blanca llegó hasta donde termina el mundo buscando su comienzo.

Blanca se sentó dejando que sus piernas balancearan en la nada más profunda.

- Cuanta contradicción...- Dijo.

Y Blanca retrocedió todo el camino andado conociendo mejor a Blanca.

Y Blanca encontró en la contradicción la compasión absoluta.

Y ya se sabe que la compasión es la llave que abre todas las puertas...




lunes, 8 de octubre de 2012

EL LLANTO ABANDONADO

Era tarde en el oscuro bosque.
Los árboles dormían inquietos. El viento, golpeando sus ramas, anunciaba un día de tormenta.
Los animales estaban ausentes, se resguardaban entre ellos, y el bosque silencioso estalló en un gran lamento.
Un llanto  abandonado resonaba a través de la tierra húmeda y vibraba en las hojas secas provocando una sensación acústica de lluvia tierna.

Una mujer se escondía creyendo haber pecado.

El llanto reclamaba algo que ni él podía descifrar, era un vacío incierto que no lograba apaciguar.
La mujer sollozaba, mientras escapaba de un llanto que había tratado saciar en su pecho desnudo.

-No puedo dejarte, pero tampoco me puedes acompañar. Tu llanto inunda mis entrañas y me arrastra con su fuerte corriente. No soy tu madre  pero todo te lo he dado, y ya no se qué hacer con tu infelicidad. Quizás haya otra mujer que te sepa consolar.

A la mañana y sin aviso, el llanto dejó de llorar y entonando bellos cantos el corazón de una muchacha logró ablandar.

-¿Quién te dejó aquí en el bosque? Pero si eres muy dulce y muy bonito. Pareces desamparado, te llevaré conmigo.

Él con sus carantoñas conquistó rápidamente a la muchacha, pero al pasar un tiempo a solas se volvió exigente y empezó a llorar a todas horas.
La muchacha lo bañó, lo acarició, le dio comida y le cantó todas las nanas que conocía, pero el niño rechazaba todo el cuidado que se le brindaba.

-¿Qué te pasa? ¿Es qué no soy buena contigo?

La muchacha se sentía fracasada sin sentido.

-Debo ser una mala mujer para no poder calmar tu llanto desvalido.

Y de tanto dedicarse dejó de comer, de cepillarse el pelo, de bañarse y de cuidar de su casa.

Débil y ahogada decidió que ya no podía hacer nada y lo dejó en una casa abandonada.

Pasaron algunos días, y él permanecía solo sin ser rescatado.

Lloraba fuerte, lloraba desgastado, lloraba todo lo que podía sin ningún resultado.

Cuando el hambre se le clavó en el estómago como mil cuchillos afilados, vio que podía andar y que podía nutrirse de algunos frutos caídos.
Cuando tuvo ganas de orinar y luego de evacuar, pudo buscar un lugar con suficiente intimidad.
Cuando no pudo dormir por la noche, a sí mismo se pudo abrazar.
Cuando la suciedad no le dejaba respirar por su propio hedor se dio cuenta que podía ir al río a limpiar su piel curtida.
Cuando llegó al río vio su reflejo y se sorprendió:
-Dios mío, si soy un hombre y yo que creía que aun era un niño.


Y salió corriendo a buscar a una mujer, aunque de camino, cierto canto femenino, le hizo retroceder.

-¿Quién canta tan dulce melodía?

Siguiendo su intuición auditiva dio con el enigma. Dos ojos grandes y humedecidos le miraban hacia arriba.

- ¿Quién te dejó aquí sola y abandonada? Eres frágil y muy linda. Ven conmigo, te daré calor y te traeré comida.

Y así el hombre tropezó con su propia piedra. Pues la muchacha al poco rato empezó un llanto de rabieta. Él trató de saciarla, pero la chica no daba tregua, y eso que él limpió sus heridas con su propia lengua.
Pasaron los días y él quedó agotado, se sentía solo y fracasado. Él a la mujer  quería, pero su infelicidad le parecía un callejón sin salida.

- Debo dejarte, o acabarás con mi propia vida. Ahora veo que he sido tan egoísta... Buenas mujeres me han acogido, y yo las he tratado como tú haces ahora conmigo. Debo pedirles perdón por haber absorbido su gran corazón.

Y con solo decirlo se sintió perdonado, y por fin su llanto desesperado consiguió mantener bien dominado. Y desde entonces es un hombre felizmente casado, con una mujer a la que cada día le hace un regalo y a la que abraza por las noches sin necesidad de ser él abrazado.

domingo, 7 de octubre de 2012

RITA Y RITA

Rita se miró al espejo como todos los días.
-Si tuviera los ojos achinados o azules, sería tan bonita.
Rita se miró de perfil.
-Si tuviera una nariz más corta sería digna de admiración.
Rita se humedeció los labios.
-Si tuviera los labios más carnosos estaría tan guapa.
Rita frunció el ceño.
- Un momento...¿Desde cuando tengo estás arrugas y estas canas?
 Rita le dio una fuerte bofetada en la consciencia a Rita.
- Eres una estúpida Rita.
Rita quedó perpleja.
- Deja de insultarme de esta manera.
Rita quedó paralizada por el miedo, pues su reflejo le hablaba muy severo.
- Si fueras de otra forma serías otra, y querrías ser una distinta.
Rita se frotó los ojos aterrada.
- Por más que intentes ver otra cosa seguirás viendo lo que te devuelvo.
 Rita hizo una mueca, y la Rita del espejo hizo otra.
 - No hay nada más feo que no aceptar lo que te dieron.
Rita no sabía que pasaba pero por alguna razón eso que le decía Rita le interesaba.
- Pronto marchitarás y te darás cuenta de que has perdido el tiempo.
 Rita subió una ceja.
- Un rostro nunca es imperfecto, es único, es el tuyo, es el nuestro.Y yo lo acepto satisfecho como reflejo.
Rita asintió.
- Perdona, no quería ofenderte.
Rita miro al suelo triste.
-Pues lo has hecho.
Rita sonrió descubriendo algo nuevo.
-Mira, tengo una sonrisa brillante.
Rita se miró fijamente por primera vez en mucho tiempo.
 - Y mi mirada es interesante.
Rita suspiró con gran alivio interno.
-Y en conjunto, ahora veo, que tengo cierta dulzura y que mi perfil no es tan feo.
Rita se guiñó un ojo.
-Gracias espejo, creo que mis rasgos son un regalo del cielo.

Y Rita y Rita empezaron una amistad que día a día fue creciendo. Y Rita ya no necesitó que nadie le devolviera su tan anhelado reflejo, ni buscó que otros le dijeran que era bella, pues ella sabía que a su manera ya lo era.

lunes, 24 de septiembre de 2012

LA MUSA QUE CASI MUERE

Giorgio sentía dentro unas ganas de crear que no le dejaban vivir tranquilo.
Giorgio quería ser escritor, luego pensó que quizás podría ser músico, más tarde trató de bailar, después de fracasar como bailarín trató de dirigir una obra de teatro, en otra ocasión trató de convertir una piedra en una estatua, luego un día pensó en dibujar...Pero nada, todo le salía raro, incomprensible, y él se juzgaba, se sentía inseguro y pronto, demasiado pronto abandonaba.

Una noche se despertó sobresaltado.

-Musa inspiradora ¿Tan tarde me visitas?

Se levantó de la cama sudando, su estómago estaba desbocado, su cabeza maquinaba más rápido de lo que era capaz de procesar, sus manos temblaban, las piernas le fallaban, su boca estaba seca, su corazón parecía a punto de explotar.

-Dios mío, musa, déjame tranquilo, no se qué es lo que debo plasmar.

Cerro los ojos en un intento de relajarse, pero sus pensamientos se le presentaban veloces, llenos de imágenes repentinas y cortas.

Fue a la cocina para beber un poco de agua, pero el agua se le desbordaba del vaso mientras trataba de concentrarse en dejar quieta su temblorosa mano.

Abrazó a su mujer y trató de desfogarse, pero ni ella parecía demasiado receptiva, ni conseguía centrarse en levantar su parte de abajo.

Su respiración irregular le mareaba, el aire le faltaba por momentos y en ocasiones le sobraba.

-Musa, no soy creativo, no sé por qué insistes en visitar mi persona. Jamás haré nada exitoso, nada que valga la pena, nada que pueda interesar.

Y de repente se echó a llorar, su frustración salió cómo una cascada de sus ojos secos, balbuceaba palabras inconexas que no eran suyas.

-Ambicioso.

Decía.

-El arte no es tuyo.

Repetía.

-No te pertenece.

Hablaba en boca de otro o  de otra. Lloraba un dolor ajeno y desconocido.

-Vosotros los humanos no entendéis nada.

Hablaba sin aliento, sentía la muerte acercarse sigilosa.

-Moriré por tu culpa, por que eres un engreído.

Susurraba sorprendido.

-Solo existo para vivir a través tuyo.

Y entonces comprendió sin entender.

-Espera, aguarda musa, no quiero que por mi culpa tengas que perecer.

Dijo él sabiendo sin saber.

Y entonces se sentó delante de un lienzo en blanco durante cuatro semanas, solo se levantó para besar a su paciente y devota mujer.

Y de allí salió una obra que nunca en vida consiguió vender. Pero conoció la felicidad de crear sin presión y con placer.

No dejó morir nunca más a una musa, y gracias a eso sus descendientes gozaron de una vida de prestigio y poder.

Pues pasados los años, cuando él ya había muerto, su trabajo se convirtió en un referente, en una obra de arte, en un ejemplo mencionado por más de un experto estudiador y en el pan y el vino de algún cotizado marchante.

Y en su tumba rezó para siempre:

"Mi satisfacción ha sido no dejar morir a la musa, el arte pasó a través mio y sólo por eso yo me considero afortunado y muero agradecido"




domingo, 23 de septiembre de 2012

COMPLEJO DE MATRIOSKA

En cuanto Natascha  Matrioska vio a Kostia toda ella se convirtió en una montaña rusa.

- Dios mio, creo que me mira.
- No me mira, estoy loca.
- Pero le miro y me mira.
- Será casualidad.
- Pero es que me mira...
-No me mira, ¿Quién me he creído que soy?
-Nada, a olvidarlo, será por hombres.
-Pero es que es tan guapo.
-No es tan guapo.
-Sí lo es, es demasiado guapo.
-Y está ahí, no se va.
-Bueno, charla con un amigo.
- Me encantaría que me mirará, que fuera verdad.
-Pero es imposible.
-Deja de pensar en él. Céntrate en pasar un buen rato tranquila.
-No puedo.
-Estoy obsesionada.
-Soy demasiado intensa.
-Pero es que hoy estoy guapa.
- Pero soy tan normal.
-Él no se fijará nunca.
-Fuera.
-No pienso más.
-Seguro que no vale la pena.


Kostia pasa por detrás y le roza la espalda.

-Me ha rozado.
-¿Qué significa?
-Lo ha hecho a propósito.
-Me quiere.
-Pero qué digo.
-Seguro que ha sido un empujón.
-Seguro que le estorbaba.
-Pero quizás trata de decirme algo...
-Seguro que sí.
-Seguro que no.
-Cómo me gustaría que no existiera.
-Cómo me gusta.
-Yo no le gusto.
-Es imposible.
-No puedo tener tanta suerte.
-Basta.
-A otra cosa mariposa.
- A ver si hay otro que me guste menos.
-No, imposible.
- Ahora quisiera ser preciosa.
-Lo soy, soy preciosa.
-Él tampoco es para tanto.
-Estoy nerviosa.
-Quiero estar tranquila.
-Que se vaya a la mierda.
-Creído.

Kostia le sonríe de lejos.

-Ahora sí, lo he visto.
-Me sonrió.
-Quizás no era a mi.
-Quizás se ha dado cuenta de que me gusta.
-Qué vergüenza. Qué ridícula.
-Quizás haya sido una sonrisa educada.
-Le debo parecer maja, pero no guapa.
-¿Porqué no se acerca y me dice algo?
- Si yo le gustara haría algo.
-Quizás es tímido, o inseguro.
-Imposible.
-Me encanta.
-Sería maravilloso gustarle.
-Igual le gusto.
-Que va, nadie es así de ansioso como yo.
-Estará ahí tranquilo tomando algo y charlando sin pensar en el amor.
-Pienso demasiado en eso.
-No me soporto.
-Me averguenzo de ser tan enamoradiza.
-Pero es que ahora quiero, quiero y quiero.
-Le odio.
-Le detesto.
-No le perdono su rechazo.
-Quiero que venga y me bese.
-Dios, que alguien me arranque este deseo.
-No será para mi.
-Le odio por ser tan interesante.
-Le detesto por ser bello.
-No le aguanto.
-Seguro que él sabe que puede tener a la que quiera.
- No quiero a un hombre así a mi lado.
-No le quiero.
-Fuera.
-Me voy.
-Él se lo pierde.

Y Kostia se quedó sentado pensando:

-Se va.
-Claro.
-Una chica así no se fijaría nunca en mi.



jueves, 20 de septiembre de 2012

UNA NANA

Una mujer se acostaba sola.
Una voz antigua, de mil mujeres cantando al unísono visitaba su lecho.
Su voz misma entonaba un canto desconocido.

DUERME MUJER TRANQUILA
ABRAZA TU CORAZÓN
ESTA NANA QUE TE CANTO
CALMARÁ NUESTRO DOLOR

DÓNDE HAY SOLEDAD
ESTOY YO MISMA
DÓNDE HAY VACIÓ
ESTÁ EL MISTERIO
DÓNDE HAY ANHELO
ESTA MI DESCONSUELO
DÓNDE FALTA UN HOMBRE
TU CORAZÓN NO ESTÁ ENTERO

DUERME MUJER SOSEGADA
BUSCA EN TI TU COMPAÑÍA
CANTA CON NOSOTRAS LA NANA
QUE CANTAMOS NOCHE Y DÍA

DÓNDE HAY BÚSQUEDA
HAY DESESPERO
DÓNDE HAY ESPERA
EL TIEMPO PARECE QUE SE VA
DÓNDE HAY PACIENCIA
SE ESCONDE LA URGENCIA
DÓNDE UNO SE CALMA
NACE UNA OPORTUNIDAD

DUERME MUJER ENTREGADA
LA LUNA PROTEGE TU CANDOR
NUESTRA NANA ES MUY ANTIGUA
Y ANIQUILA TU DOLOR

LLEGARÁN CABALLEROS A TUS APOSENTOS
LOS RECIBIRÁS ALEGRE Y CON DESEO
PERO NO TRATES DE LLENAR CON ELLOS
EL LAGO SECO DE TUS CIMIENTOS

ESTA NANA TE VISITA
PARA ABRIR TU CORAZÓN
TU BELLEZA ES INFINITA
Y MERECE TU APROBACIÓN


Y la mujer llenó el otro lado de su cama con la mitad de su cuerpo, sonrió con la sonrisa de quién conoce un secreto, abrazó la incertidumbre de no saber lo que vendría y se dijo:
-Soy bella a mis ojos, el poder de crear esta en mi cuerpo y tengo el apoyo de las mujeres de ahora y de las mujeres de otros tiempos.


A mi amiga Isa, a mi amiga Thais, a mi misma y a las mujeres que atraviesen el duro momento de aprender a amarse.







lunes, 17 de septiembre de 2012

AZABACHE

Azabache era una princesa india.

Azabache estaba a punto de convertirse en mujer y tener que casarse, pero su corazón estaba totalmente vacío.


Azabache nació con la más larga y negra de las cabelleras. Cuando salió del vientre de su madre, fue necesario hacer una cadena de mujeres que se pasaban a la recién nacida de unas a otras tratando de sacar aquel cabello que parecía no acabarse nunca. Por desgracia el pelo quedó atrapado en el corazón de la madre, arrancando su última exhalación en el tirón final. Azabache cuidaba constantemente de su cabello,lo nutría con dulces aceites, lo acariciaba, lo cepillaba y por las noches, a él se abrazaba.

Azabache era una princesa por todos pretendida, pero ella no sabía qué era el amor. Jamás lo había sentido. Su corazón era frío, inerte como una piedra.

Azabache nunca había sonreído, nunca había jugado, jamás una lágrima había acariciado sus mejillas, nunca había bailado, el cuidado de su larga cabellera era lo único de lo que se había ocupado. En su cabello ella se enrollaba, luciendo así curiosos vestidos, en él cargaba frutos , flores y ramas. Con él se cepillaba los dientes y su cuerpo frotaba. Y con él se resguardaba del frío, o incluso se abanicaba.
 

Azabache no tenía padre, porqué había muerto en la batalla.


Quien se casara con Azabache sería el próximo Rey.

"Azabache debe elegir con su corazón a su marido, el hombre que intente incumplir mi última voluntad, no solo traerá desgracia a la tribu, sino que infeliz y agonizando en poco tiempo morirá".
Esas habían sido las últimas palabras del antiguo Rey, que había muerto por una herida de flecha que le atravesó el corazón. La gente decía que el amor le había matado, pues era un Rey muy sensible, protector y muy estimado. Así pues, sus últimas palabras todos respetaron sin altercado alguno.


Pero el momento de Azabache había llegado, y Azabache era una mujer que quería cumplir con sus obligaciones de princesa...Pero las palabbras de su padre resonaban demasiado fuertes en su cabeza.

Ante la presión de los consejeros de la tribu y el desorden que se había instalado a causa de la falta de gobernador, Azabache decidió visitar a una vieja hechicera que vivía aislada.

 -Debo elegir marido con mi corazón, pero lo tengo totalmente vacío. Jamás derramé lágrima alguna y nunca hasta el momento he sonreído. ¿Qué debo hacer?

-Tu corazón está prisionero, condenado por ti misma. Debes deshacerte de tu carcelero y liberar a tu corazón inocente. Toma esta navaja, un buen Rey sabrá lo que tiene que hacer con ella para aniquilar a tu celador.

Azabache volvió a la tienda muy aturdida y organizó una audiencia para elegir a su prometido.

 El primer pretendiente entró en la tienda de la princesa. Era uno de los indios más ricos, un comerciante, un hombre que, sin duda, estaba considerado uno de las mejores opciones como marido.

-Toma esta navaja y libera mi corazón.- Le dijo Azabache a su primer pretendiente.

-Yo nunca te haría daño querida Azabache.- El pretendiente contestó pensando que la prueba era en realidad una trampa y que él había acertado no cayendo en ella.
Azabache no sintió nada.

-No eres tu, lo siento,vete y busca una mujer que aprecie tu bondad. El siguiente.

El segundo pretendiente era el guerrero más popular, un digno sucesor del padre de Azabache, un hombre que había sostenido al Rey en su último suspiro, un hombre que nunca había sido derrotado.

 -Toma esta navaja y libera mi corazón.- Dijo Azabache.

El chico quedó atónito, casi sin respiración. De repente se levantó y sin tan siquiera despedirse salió corriendo de la tienda.

El tercero era un artista muy reputado dentro de la tribu. Un hombre conocedor de todas las artes y a menudo visitado por musas inspiradoras.

 -Toma esta navaja y libera mi corazón.

El artista, haciendo gala de su talento, cogió una manzana y ayudándose de la navaja la convirtió en un corazón humano, con sus músculos, sus ventrículos y sus cavidades. Luego se lo entregó a la princesa y le indicó que se lo comiera.
 La princesa lo hizo, pero tampoco sintió nada esta vez.

 El resto de candidatos ni siquiera se presentaron, creyeron que la princesa había perdido el juicio y empezaron a especular sobre sus facultades para elegir un buen rey.

Entonces, Pequeño Sapo Pantanoso, el encargado de la limpieza de la tribu caminó tranquilo y seguro hacia la tienda. Era un chico callado, y con pocos atributos físicos. Escuálido, con un ojo desviado, una nariz demasiado larga y unos labios demasiado carnosos.

-Toma esta navaja y libera mi corazón.

-Está bien, espero que podáis perdonarme princesa.

Y Pequeño Sapo se acercó a ella con la navaja firme en su mano. La princesa ni siquiera sintió miedo. Cuando se encontraron frente a frente cogió la preciosa y larga cabellera de Azabache y la corto de un solo navajazo.
Azabache de repente escuchó un fuerte estallido que venía de muy lejos, de muy adentro de sí misma.
Mientras ella lloraba y pataleaba, él la sostenía y la esquilaba hasta dejarla sin un solo cabello. Azabache al ver su pelo en el suelo lloró desconsolada, lloró por su madre, lloró su culpa, lloro por no haber abrazado a su padre, lloró por tener que casarse con un hombre tan feo.

-Dios mio Azabache, te ves horrible sin tu pelo.- Dijo el futuro Rey.
Azabache, que sentía un caballo galopando en su pecho, aturdida y descontrolada le pego una bofetada, y después de un corto silencio estalló en una gran carcajada y luego en un llanto nuevo y distinto al anterior llanto, y luego en otra carcajada distinta, y agotada de tantas emociones, se sintió de repente sobresaltada.
- Dios mío, ¿Podrás quererme con este aspecto?

-Tu cabello era precioso Azabache, pero tu llanto y tu sonrisa son de una belleza inigualable, pura, verdadera, antes tenías un bonito pelo, ahora eres una mujer bella.

Pequeño Sapo la abrazó contento, y una gran carcajada se oyó en toda la tribu.
Una carcajada que anunció la inminente y duradera boda y un futuro Rey bondadoso que supo reinar con humildad y sensibilidad.
Cuando Azabache murió desgarrada al dar a luz a su tercer hija, los hermanos de esta le repitieron las palabras que su madre les había enseñado.
"Querida hermana, tu madre y la nuestra nos ama y dio su vida gustosa para que pudiéramos respirar cada mañana. Llora, ríe, y deja galopar a tu corazón alegre o enfadado y ten cuidado, a veces aquello que creemos que nos protege, en realidad, nos mantiene encarcelados."

jueves, 13 de septiembre de 2012

EL MAESTRO Y SU PREGUNTA

Aquella mañana Abel, el alumno del reputado maestro Swami, se despertó una hora antes que de costumbre.
Desayunó una hora antes de su desayuno.
Salió una hora antes de lo necesario. Se dirigía a su clase diaria con el maestro Swami.
El día anterior el maestro le había anunciado: "Mañana será un día largo, un día duro, pero el resultado te acompañará toda la vida, y resolverá uno de los enigmas de la existencia".

Abel había quedado totalmente intrigado...Hasta ahora, el maestro, no le había dicho ni una sola palabra.
Cuando él llegaba se encontraba con Swami meditando en alguna postura imposible...Al principio se incomodaba con ese silencio, con esa falta de comunicación, aunque le costó poco tiempo entender que debía limitarse a imitarle en esas locuras.

Durante una época se encontraba al maestro con un instrumento en la mano, y otro idéntico descansando delante suyo. Sin tan siquiera mirarle empezaba a tocar una secuencia relativamente fácil. La tocaba una y otra vez, y Abel la repetía en su propio instrumento. Cuando conseguía sacarla, el maestro la complicaba...Y así Abel había aprendido sin darse cuenta y en silencio el arte de la música.

En otra ocasión, el maestro, se limitó a caminar. Él maestro caminaba en silencio mientras Abel le seguía...Caminaron en silencio horas y horas, volviendo constantemente al mismo sitio de partida...Y así Abel aprendió a moverse por el bosque cómo por su casa, no solo porqué llegó a conocerlo como la palma de su mano, también porque el bosque le reconocía como parte de él.

Esa tarde, después de una meditación larga en la que Abel no había podido acallar su ruido interno ni un solo minuto, y se sentía totalmente entumecido, por primera vez escucho el sonido de la voz de su maestro.
"Mañana será un día largo, un día duro, pero el resultado te acompañará toda la vida, y resolverá uno de los enigmas de la existencia".
Al llegar al lugar, y a pesar de que llegaba una hora antes de lo previsto, se encontró a Swami de pié sobre un tronco caído, con los ojos vendados. Una venda descansaba en el suelo muy bien doblada.
Abel se la colocó y se subió al tronco.
Después de una hora manteniendo el equilibrio pensó, "Pues vaya, no me parece tan difícil"...
En ese momento Swami le dijo: "Debes responderme a esta pregunta, o no podrás bajar de este tronco...¿Dónde estás, dónde te encuentras?...Solo podrás darme una respuesta cada tres horas...Buena suerte..."
Abel, que volvió a pensar que todo aquello le parecía una tontería respondió sin pensar "Me encuentro encima de un tronco".
El maestro inmediatamente le soltó "Fallaste, hasta luego"
Cuando el maestro volvió, Abel le dijo "Estoy en el bosque"
El maestro, con mucha tranquilidad le dijo "Fallaste, hasta luego"
Seis horas después, Abel creía tener la respuesta "Estoy en medio de la naturaleza"
Pero tampoco resultó ser la respuesta acertada.
Abel se quedó encima del tronco, a las nueve horas pensó en bajar, pero entonces una idea le asaltó: "¿Y si en todo este rato no me he dado cuenta, al estar pendiente de mi equilibrio y de responder a la dichosa pregunta, y me el maestro ha movido el tronco y me encuentro a metros y metros del suelo o de un río? " Cualquier movimiento, como el de sacarse la venda podría ser mortal-
"Quizás estoy suspendido en el aire"
"Fallaste, hasta luego"
Pasaron 12 horas desde que Abel se había subido al árbol, mantener el equilibrio ya no le parecía tan fácil. Y aunque con su última respuesta había entendido que seguía exactamente en el mismo sitio, la experiencia ya le había calado hondo, ya llevaba demasiado tiempo allí como para abandonar, y de todos modos un resultado que le acompañaría toda la vida y que le resolvería uno de los misterios de la existencia, no podía ser fácil de conseguir.
"Estoy en la Tierra"
"Estoy en el Mundo"
"Estoy en el Universo"
"Estoy en la Galaxia"
Nada, nada y nada...De repente Abel, destrozado, muerto de hambre y de sed, y con muchas ganas de orinar decidió, casi involuntariamente, dejar de pensar, entró en un estado meditativo, se concentró plenamente en su respiración.
Cuando el maestro volvió a preguntar, Abel no respondió, cogió aire profundamente y lo soltó con gran alivio, volvió a coger aire y volvió a soltarla.
"Exacto, ya puedes bajar. Te costó menos de lo que esperaba."
"Estoy dónde está mi respiración...Claro, estoy dónde respiro...Gracias maestro...Realmente ha sido una lección que me acompañará toda la vida y que resuelve uno de los misterios de mi existencia. No faltasteis a vuestra palabra."
Y Abel abandonó el lugar sintiéndose distinto, viendo el bosque como si lo descubriera por primera vez, escuchando sus sonidos más íntimos, percibiendo el aire en su rostro, y sin pensar ya más ni en el ayer ni en el mañana

TOM HECKEL INSPIRATION

lunes, 10 de septiembre de 2012

EL HOMBRE SOLITARIO

El hombre solitario solo se despertaba, sin más compañía que la de su compañera solead...

El hombre solitario solo se duchaba, sin más compañía que la de su compañera soledad...

El hombre solitario solo desayunaba, sin más compañía que la de su compañera soledad...

El hombre solitario solo paseaba, leía y compraba, sin más compañía que la de su compañera soledad...

El hombre solitario solo su pasión descargaba, se ponía solo el pijama y solo se metía en la cama, sin más compañía que la de su compañera soledad...

Un día, mientras tomaba un café solo, soledad le anunció:

-Me marcho.

El hombre de repente se sobresaltó.

-¿A dónde vas? ¿Por qué?

-Ya no me necesitas, y hay otros muchos a los que les vendría bien mi compañía.

Y entonces el hombre solitario miró a su alrededor aturdido... "Madre mñia, cuanta gente, ¿Dondé he estado yo metido?"...
Frente a él una chica solitaria, que miraba a su alrededor con los ojos muy abiertos, nerviosa y torpe una sonrisa le dedicó.
El hombre solitario sonrío por primera vez en mucho tiempo, y mientras le sudaban las manos sintió que se le hacía un huequecito dentro.

-¿Quieres sentarte conmigo?- Le dijo a la muchacha.
-Claro, por supuesto.- Respondió muy alterada.

Y así el hombre solitario se convirtió en amigo, novio, marido, padre y abuelo... y conservó un pequeño despachito, camuflado detrás de un espejo, dónde cada tarde  un té podía tomar  en compañía de su buena amiga soledad.

sábado, 8 de septiembre de 2012

LA LEYENDA DE LOS AMANTES ETERNOS

Dicen que hubo una vez un hombre y una mujer que se amaron apasionadamente desde el primer día hasta el último...

 Nadie los vió nunca, es una leyenda antígua,  una historía que se mantiene viva porqué las madres se la cuentan a sus hijas...

Todos aseguran que existieron tales amantes... Pero no hay ninguna prueba fiable, no hay indicios, no hay señales, más que las palabras que viajan de generación en generación desde tiempos inmemoriales...

Se rumorea que dichos amantes se querían con toda su alma. Dicen que consumaban su amor un mínimo de siete veces por semana.

Cuando estaban juntos, se dice, que ardía su cabaña. Cuando separados, los dos, palomas mensajeras a diario se mandaban.

 Se quisieron siempre, del primer día al último. Se quisieron con compromiso y con entrega. Se quisieron el uno al otro por lo que eran.

Ella en él veía a un hombre apuesto, viril, trabajador, dulce y responsable. A él ella le parecía una Diosa, su talento admiraba, la veía mujer entera y niña descarada.

Juntos paseaban, cogidos de la mano, no es que siempre estuvieran de acuerdo, es que ceder ante el otro no les importaba...

Se quisieron desde el primer día... Se amaron hasta el último... Todos contaron su historia...de unos a otros, de padres a hijos, de hermanas a hermanos, de abuelas a nietas...

Y sí, los amantes efectivamente existieron, y su amor fue así de entero...Porqué de su amor sincero nació una linda muchacha, y en ella su amor vivido se convirtió en eterno.

Y sí, así fue. Se quisieron desde el primer día, se amaron hasta el último...hasta el último día en que amarse pudieron...No sabemos si la pareja disfrutó de su amor por mucho o poco tiempo...Pero lo que es cierto es que en la linda muchacha unidos convivieron.

 Y ese último día en que el amor les abandonó, lloraron abrazados y rieron, cenaron recordando y cerrando su historia tras ellos...Brindaron agradecidos por haber vivido todo aquello, se sintieron afortunados por haber creado un ser tan bello, se desearon suerte y los dos prometiron amar a su hija sin reproches ni recelos.

Y juntos contemplaron al fruto de su sangre mezclada, de sus carnes tantas noches deseadas. Y sonrieron, y ella les sonrió, pues el amor de sus padres siempre en ella perduró.

 Se quisieron desde el primer día, hasta el último día en que se quisieron...Luego satisfechos, sin heridas ni desconsuelos, tuvieron otros amantes, algunos más apasionados y otros más ligeros.

Fueron pues los amantes eternos, porqué siempre se amaron  en el corazón de su hija. Incluso cuando ambos hubieron muerto ella vivos adentro unidos los mantenía.

Así pues su amor fue eterno,y eterno perduró, pues la niña que gestaron gracias a su amor eterno existió. 


jueves, 6 de septiembre de 2012

LA FLOR Y EL HOMBRE PERDIDO

Un hombre andaba perdido...
Una flor se encontraba sola y desemparada...
Un día el hombre perdido tropezó con dicha flor.

-¡Mira por donde vas!.- dijo la flor descargando su dolor, pues triste yacía en un bosque sin más compañía que la de un arbol seco y aparentemente sin vida.
-¡Perdona! No te había visto.
-Nadie me ve...Soy invisible...En primavera todos vienen a coger las flores que a mi lado crecen, pero a mi nadie me lleva. No sirvo para nada, ni para ramo, ni para corona, ni para tiesto ni para jarrón...Debo ser una flor horrible.
-¡Qué dices! Eres preciosa.
-¿Entonces porqué me pisas en lugar de olerme o contemplarme?
-Porqué ando absorto en mis propias desgracias. Quiero a una mujer que tiene en otro puesta la mirada.
-¿Y porqué sigues con esta mujer que de otro está enamorada?
-Porqué en el amor no hay razón que valga. No poseo los atributos que a la chica puedan mantener encandilada. No soy un hombre completo, no soy un hombre que merezca respeto. Si yo como el otro fuera, ella de mi se prendaría, pero soy menos que él, y ella no quiere conmigo ni noches ni días. Soy un desastre, una calamidad, jamás encontraré quién me quiera de verdad.
-Y esa mujer de la que hablas...¿No querría una flor como yo?
-No si yo se la llevara.
-Pobre hombre, esa mujer es muy afortunada.
-Estoy cansado de andar, camino sin rumbo.
-Quédate a mi lado, me vendrá bien un poco de compañía en este mundo.
-Eres una flor muy tierna y hueles que embriaga.
-No quisiera ser grosera, pero preferiría que un príncipe me admirara.

Y así el hombre quedó prendado de la flor que le devolvío luz a la mirada.
Pero la flor, que era egoista, vanidosa y muy mimada, no se sentía satisfecha ni aliviada.

-¿Crees que un día un apuesto galán me recogerá?
-Sí, claro, lo creo. Eres una flor muy bonita.
-Cuando se acerque te apartarás ¿verdad?
-Claro dulce flor, y nunca más me verás.

Cuando el invierno pasó el hombre decidió abandonar el lugar, pues entendió que su corazón se empezaba a encariñar.
Pasaron horas, dias, meses...y la flor añoraba que el hombre la contemplara.
Pasaron soles, lunas, lluvias y granizadas...y la flor amanecía cada vez más triste por la mañana.
-¿Dónde está aquel hombre perdido que tanto me amaba?

Un día, ya cansada, se giró hacía el arbol enfermo que de las tempestades la resguardaba.

-Arbol, ¿serías tan amable de cortarme? con esa rama medio caída podrías ayudarme.
-Querida flor, yo te ayudaría pero no tengo claro que tengas la lección bien aprendida.
-Aprendí que amar no es cosa de anhelos. Aprendí a querer al otro por lo que es no por lo que yo quiero. Aprendí que el amor verdadero, es profundo y puede dar mucho miedo.
-Mi querida flor, esas son buenas lecciones para tí, pero aún no aprendiste la más importante, así que deberías seguir aquí.

Pero la flor era testaruda y no quería aprender. Apasionada y soñadora buscó la manera de echar a correr.
Se estiró tanto como pudo, se agarro a la tierra para sus raices sustraer, cogió impulso y trató de saltar, pero no hubo manera de poderse arrancar.
El hombre perdido, que aun andaba perdido, pero ahora estaba tranquilo, con la flor volvió a tropezar. Quería mostrarle a su buena amiga cuánto, con su ayuda, había llegado a mejorar. Y sin querer ni pretenderlo del suelo la logró desarraigar.

-¡Por fín! ¡Has vuelto! Ya entendí, es a ti a quien yo quiero.
-Perdoname mi preciosa flor, pero es que ya no te veo con el mismo candor, sigues siendo una preciosidad, pero ya no me embriagas y no te quiero engañar. Del amor yo ya no espero nada, creo que no existe, que es una fábula inventada.

El hombre perdido se fue desvalido pensando que había cortado una flor que preciosa crecía.
-¿Por qué no la dejé crecer a la luz del día? ¿Porqué la abandoné allí sola y desvalida? Tocarla no debía, contemplarla y hacerle compañía me ayudó a mi, pero a ella la dejó totalmente perdida.

La flor quedó llorosa en el suelo, abandonada a su suerte sin poder casi ni respirar.

-Querido arbol....- dijo casi sin voz- ¿La lección no sería entender que nadie me recogía porqué no querían verme en un jarrón marchitar?
-Sí mi dulce flor, eres una flor singular. Cuando vienen a cortarlas te dejan aqui sola para que otros te puedan contemplar. Pero debes saber que un día te cortarán porqué también puedes ser buena para decorar. Cada flor tiene su destino, cada una su cometido. Tu no eres mejor que las que cortan, ni eres peor que las que se van.

Y entonces un hombre cualquiera llegó por suerte a su vera.

-¿Qué hace esta flor marchita? Por lo que veo debió ser realmente bonita.

Y la plantó en su jardín, dondé cada día con agua y dulces palabras su pequeño corazón nutria.
El hombre perdido ya nunca más se embriagó. Amó, y feliz vivió pero con una dulce chica que lo amaba precisamente por no poseer aquello que él tanto anhelaba.