domingo, 7 de octubre de 2012

RITA Y RITA

Rita se miró al espejo como todos los días.
-Si tuviera los ojos achinados o azules, sería tan bonita.
Rita se miró de perfil.
-Si tuviera una nariz más corta sería digna de admiración.
Rita se humedeció los labios.
-Si tuviera los labios más carnosos estaría tan guapa.
Rita frunció el ceño.
- Un momento...¿Desde cuando tengo estás arrugas y estas canas?
 Rita le dio una fuerte bofetada en la consciencia a Rita.
- Eres una estúpida Rita.
Rita quedó perpleja.
- Deja de insultarme de esta manera.
Rita quedó paralizada por el miedo, pues su reflejo le hablaba muy severo.
- Si fueras de otra forma serías otra, y querrías ser una distinta.
Rita se frotó los ojos aterrada.
- Por más que intentes ver otra cosa seguirás viendo lo que te devuelvo.
 Rita hizo una mueca, y la Rita del espejo hizo otra.
 - No hay nada más feo que no aceptar lo que te dieron.
Rita no sabía que pasaba pero por alguna razón eso que le decía Rita le interesaba.
- Pronto marchitarás y te darás cuenta de que has perdido el tiempo.
 Rita subió una ceja.
- Un rostro nunca es imperfecto, es único, es el tuyo, es el nuestro.Y yo lo acepto satisfecho como reflejo.
Rita asintió.
- Perdona, no quería ofenderte.
Rita miro al suelo triste.
-Pues lo has hecho.
Rita sonrió descubriendo algo nuevo.
-Mira, tengo una sonrisa brillante.
Rita se miró fijamente por primera vez en mucho tiempo.
 - Y mi mirada es interesante.
Rita suspiró con gran alivio interno.
-Y en conjunto, ahora veo, que tengo cierta dulzura y que mi perfil no es tan feo.
Rita se guiñó un ojo.
-Gracias espejo, creo que mis rasgos son un regalo del cielo.

Y Rita y Rita empezaron una amistad que día a día fue creciendo. Y Rita ya no necesitó que nadie le devolviera su tan anhelado reflejo, ni buscó que otros le dijeran que era bella, pues ella sabía que a su manera ya lo era.

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