La sed se sentía angustiada, sentía un hueco a dentro...
Pensó:
-Necesito un vaso de agua.
Al ir a pedir el vaso de agua pensó que un vació tan grande no podía saciarse con un simple vaso de agua. Y entonces confundió la sed con el hambre.
-No, mejor un plato de macarrones...Sí, eso, eso es lo que quiero, un buen plato de macarrones...
Pero comerse los macarrones no le sació, y creyó cruzarse con la soledad.
-Qué triste que no tenga a nadie con quien compartir un plato de macarrones ¿No? Necesito a alguien a mi lado...Sí, sí, eso es, con alguien a mi lado este vacío desaparecerá.
Cuando encontró a alguien con quien comer macarrones, la frustración le dio un puñetazo, pues seguía sintiendo que le faltaba algo. Erronea, la sed, se sintió insegura.
- No me siento sosegada a su lado, pero claro, es que no soy perfecta, no le culpo, ¿Quien podría amar a alguien como yo? Necesito cambiar, necesito ser más guapa y más delgada y vestir mejor y tener más dinero, y ser más inteligente. Eso, ese es el problema. Si soy mejor tendré todo lo que necesito.
Al intentar ser mejor la ansiedad le clavó un puñal en la espalda que hizo que se desviará aun más, si cabe, de sus verdaderas necesidades.
- He cambiado, ahora soy otra, soy casi perfecta, pero este mal estar, este vacio seco no me abandona. Todo esto es culpa de mi infancia, de mis padres, de mis hermanos, de mis abuelos...Soy imperfecta porque no he recibido el amor que merecía...Eso, debo sanar mis heridas, reclamar el cariño que me fue negado.
Volviendo de la casa de su infancia la incertidumbre le dio el tiro de gracia.
- Mi familia quedó dañada por mis acusaciones, parece que me quieren y me quisieron, incluso me pidieron perdon, pero parece que nada me tranquiliza... Debo ser un saco roto...Una persona insaciable sin solución...Quizás con unas copas de vino me sienta mejor por un rato...
Y la sed rió, y se evadió durante un rato, pero se fue a dormir sintiendo la misma sed que sentía al principio de su pequeña aventura. Y la memoria de esa sed le hizo creer que nunca sería feliz, pues nunca se sentiría saciada...Y cada vez más a menudo quiso refugiarse en pequeños milagros artificiales que crearan un muro entre ella y su vacio.
Y digo yo...
¿No es más fácil beber un vaso de agua cuando se tiene sed?
El agua quedó a la espera de ser bebida, pues esa era su misión, su cometido.
Y así el agua y la sed se perdieron la una a la otra por los siglos y los siglos.
Pensó:
-Necesito un vaso de agua.
Al ir a pedir el vaso de agua pensó que un vació tan grande no podía saciarse con un simple vaso de agua. Y entonces confundió la sed con el hambre.
-No, mejor un plato de macarrones...Sí, eso, eso es lo que quiero, un buen plato de macarrones...
Pero comerse los macarrones no le sació, y creyó cruzarse con la soledad.
-Qué triste que no tenga a nadie con quien compartir un plato de macarrones ¿No? Necesito a alguien a mi lado...Sí, sí, eso es, con alguien a mi lado este vacío desaparecerá.
Cuando encontró a alguien con quien comer macarrones, la frustración le dio un puñetazo, pues seguía sintiendo que le faltaba algo. Erronea, la sed, se sintió insegura.
- No me siento sosegada a su lado, pero claro, es que no soy perfecta, no le culpo, ¿Quien podría amar a alguien como yo? Necesito cambiar, necesito ser más guapa y más delgada y vestir mejor y tener más dinero, y ser más inteligente. Eso, ese es el problema. Si soy mejor tendré todo lo que necesito.
Al intentar ser mejor la ansiedad le clavó un puñal en la espalda que hizo que se desviará aun más, si cabe, de sus verdaderas necesidades.
- He cambiado, ahora soy otra, soy casi perfecta, pero este mal estar, este vacio seco no me abandona. Todo esto es culpa de mi infancia, de mis padres, de mis hermanos, de mis abuelos...Soy imperfecta porque no he recibido el amor que merecía...Eso, debo sanar mis heridas, reclamar el cariño que me fue negado.
Volviendo de la casa de su infancia la incertidumbre le dio el tiro de gracia.
- Mi familia quedó dañada por mis acusaciones, parece que me quieren y me quisieron, incluso me pidieron perdon, pero parece que nada me tranquiliza... Debo ser un saco roto...Una persona insaciable sin solución...Quizás con unas copas de vino me sienta mejor por un rato...
Y la sed rió, y se evadió durante un rato, pero se fue a dormir sintiendo la misma sed que sentía al principio de su pequeña aventura. Y la memoria de esa sed le hizo creer que nunca sería feliz, pues nunca se sentiría saciada...Y cada vez más a menudo quiso refugiarse en pequeños milagros artificiales que crearan un muro entre ella y su vacio.
Y digo yo...
¿No es más fácil beber un vaso de agua cuando se tiene sed?
El agua quedó a la espera de ser bebida, pues esa era su misión, su cometido.
Y así el agua y la sed se perdieron la una a la otra por los siglos y los siglos.
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