Un campesino le dijo al Rey:
Al Sol tengo demasiado calor.
A la sombra me congelo.
Si salgo me abrumo.
Si me quedo encerrada me aburro.
Si quedo con alguien juzgo.
Si quedo solo pierdo el juicio.
Si es de día hay demasiada luz.
Si es de noche es más oscuro de lo que puedo soportar.
Si como me siento lleno y pesado.
Si no como me siento vacío y débil.
Dígame majestad...¿Cómo puedo hacer para ser feliz?
El rey no contestó y el campesino se fue.
El hijo del rey entonces le preguntó:
¿Porqué no le dijiste nada a ese pobre campesino?
El rey tampoco contestó.
El rey no contestó durante mucho tiempo, en realidad nunca más volvió a pronunciar una sola palabra.
La noticia se extendió, todos fueron a visitar al rey sabio que no hablaba.
Todos acudían con sus problemas y preguntas imposibles y salían de ahí ligeros y llenos de soluciones silenciosas.
En su lecho de muerte el rey volvió ha hablar, y lo hizo por ultima vez.
Dijo "hijo, creo que quedé sordo de oír estupideces y enmudecí de propia arrogancia"
Y eso fue todo.
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