viernes, 26 de abril de 2013

EN LA EDAD MEDIA

A Bernardo le cortaron la lengua, había mentido.
A Raquel le cortaron las manos, había robado.
A Monseñor Abad le cortaron el miembro, había abusado de un pequeño ruiseñor.
A Raimón le cortaron la cabeza, había tenido algunas ideas peligrosas.
A Lidía le cortaron los pies, había intentado huir.

Cuando Salinas el verdugo llegaba a su hogar besaba a su mujer, con el sabor de la sangre bajándole aún por las fosas nasales, mezclándose con su saliva, el sabor de un olor es algo que no se borra ni con el más fuerte de los licores.

-Creo que lo dejo. Hoy me tembló la mano, creo que ya no sirvo para quitar vidas.

Su mujer dejaba su labor a un lado y se marchaba a la cama sin hablarle. estaría sin hablarle el resto de sus días conjuntos.

Al día siguiente un nuevo verdugo alzaba su hacha reluciente.

A Sol le cortaron un pecho, había amamantado a un bastardo.
A José le cortaron tres dedos, uno por cada vino que había robado de la bodega real.
A Salinas, el verdugo, le cortaron por la cintura, había sucumbido a su lado humano.

Fin

No hay comentarios:

Publicar un comentario