jueves, 31 de enero de 2013

MIGUEL Y SU DESTINO

Miguel salió en busca de su destino.

Cogió el camino de la derecha, pasó tres montañas, bajó hasta un campo abierto, cruzó un río y de repente...

- ¿Dónde crees que vas?

- Voy en busca de mi destino.- Dijo Miguel, con la voz temblorosa, al inmenso Dragón que le barraba el paso.

-Pues tendrás que luchar conmigo.- El dragón gruñió y Miguel salió corriendo asustado.

Al llegar a su casa, Miguel se encerró a forjar una espada. Durante un año entero practicó el arte del esgrima, y cuando se creyó preparado retomó su viaje.

Cogió el camino de la derecha, pasó tres montañas, bajó hasta un campo abierto, cruzó un río y de repente... Nada...Ningún dragón...Siguió avanzando satisfecho, valiente, entusiasmado...Pero al meterse en el bosque...¡ZAS!

-¿Dónde crees que vas?

-Voy en busca de mi destino. Y esta vez voy armado.- Dijo Miguel al Dragón.

-No me hagas reír.- El dragón gruñió y esta vez escupió un poco de fuego que quemó el pecho de Miguel levemente.

Miguel salió aterrorizado, volvió a casa y se puso a construir una coraza. Un año tardó en tenerla terminada, pero la misma mañana en que su trabajo veía su fin, emprendió una vez más su aventura.

 Cogió el camino de la derecha, pasó tres montañas, bajó hasta un campo abierto, cruzó un río, se metió en el bosque... Nada, ningún dragón... Pero al salir del bosque y subir el monte sagrado...allí estaba otra vez.

-¿Dónde crees que vas?

- En busca de mi destino, y ahora sí, estoy preparado para vencerte.

-Chico, en serio, me das pena...- El dragón pasó sus zarpas por la cabeza de Miguel, causándole un pequeño sangrado en el cuero cabelludo.- Miguel corrió hasta su casa aterrado.

Al llegar decidió forjar un casco...Cuando lo terminó reviso su armadura haciendo que fuera más consistente, creó una espada más grande, se puso unas botas de hierro...Al meterse dentro de su armadura quedó paralizado por el peso, quedó totalmente encerrado, hermético...Pero se sintió tranquilo... Se sintió protegido y pensó...
-Iré a por mi destino otro día...por hoy ya hice bastante.

Pasaron los días y Miguel cada vez tenía más miedo de salir de su armadura, a pesar de que empezaba a resultar molesta.

Hasta que un día vio pasar a una muchacha cantando. Sorprendido vio que la muchacha llevaba a aquel enorme Dragón, que le acosaba en la búsqueda de su destino, cantando con ella de su mano.

Miguel empezó a gritar desde su armadura. Pero no le oían, así que aterrorizado salió de ella.

-Eh! Eh! Muchacha!

Al verle el Dragón se volvió una fiera. Miguel se asustó, pero entonces vio que la muchacha cogía una manzana de un árbol y se la brindaba a alguien que estaba detrás de Miguel.
Al girarse, cual fue su sorpresa. Un enorme Dragón detrás suyo echaba fuego a la encantadora muchacha, pero al recibir la manzana de la mano firme de la chica quedaba totalmente domesticado.

-Yo me hice amiga de tu dragón, lo acepté, ¿Qué vas a hacer tu con el mío?.

Y Miguel entendió, sonrío, se tapó la cara con las manos incrédulo y se hizo amigo del dragón.



No hay comentarios:

Publicar un comentario